Artículo 15 - La Sostenibilidad - Más Allá del Balance, el Activo Estratégico de las Empresas en Chile
La sostenibilidad empresarial en los últimos años ha dejado de ser una tendencia de nicho que solamente tenían algunas empresas o industrias para irse consolidando como una fuerza central que define la demanda y moldea las expectativas de los consumidores.
Como Colegio de Contadores de Magallanes, hemos observado este fenómeno como una perspectiva que va más allá de la tendencia social actual, por lo que podemos inferir que la sostenibilidad no solamente es un gasto operativo, un apéndice de la responsabilidad social corporativa o un acto de filantropía. Se ha ido transformando con el tiempo en una estrategia de negocio fundamental que impacta directamente en la viabilidad, la rentabilidad y la valoración a largo plazo de cualquier empresa, muy especialmente de nuestras pequeñas y medianas empresas (Pymes), que son el motor de la economía nacional.
En el marco del complejo entorno empresarial actual, el mayor riesgo para cualquier organización es una visión financiera cerrada que se encuentra anclada exclusivamente en revisar la última línea del estado de resultados. Por lo anterior, es fundamental ampliar nuestra definición tradicional de éxito empresarial y comprender que el verdadero balance de una empresa saludable se mide en tres dimensiones interconectadas.
Este enfoque se conoce como la estrategia de triple impacto, un modelo que busca el equilibrio entre tres pilares fundamentales. El primer pilar es el económico, donde la rentabilidad sigue siendo crucial, pero debe lograrse de manera ética y transparente. El segundo pilar es el social, puesto que una empresa debe considerar su impacto en las personas, tanto empleados, clientes, proveedores y la comunidad donde se desarrolla, por lo que debe garantizar practicas justas para ir contribuyendo al bienestar colectivo. Y el tercer pilar es el ambiental, toda organización debe gestionar su huella ecológica, minimizando el consumo de recursos, reduciendo residuos y protegiendo el entorno natural para las próximas generaciones.
Aunque muchas veces se percibe este enfoque de tres dimensiones como valores intangibles, los beneficios de adoptar una estrategia de sostenibilidad tienen un impacto directo y medible en los estados financieros de una empresa. Lejos de representar un gasto adicional, la sostenibilidad es una de las inversiones más inteligentes que un negocio puede realizar.
Desde el Colegio de Contadores, consideramos que es crucial fomentar políticas públicas y fiscales que incentiven activamente la adopción de prácticas sostenibles. Necesitamos un marco regulatorio que premie la inversión en tecnologías limpias y el compromiso social, en lugar de penalizar el crecimiento. El rol del Estado debe ser el de un facilitador que entienda que apoyar a una pyme sostenible es invertir en la economía del futuro. Este apoyo a nivel macro debe complementarse con acciones concretas que cada empresario puede tomar desde hoy.
Para aquellos dueños de negocios que se preguntan por dónde empezar, el camino hacia la sostenibilidad puede sistematizarse en una hoja de ruta práctica y directa. No se trata de una transformación radical de la noche a la mañana, sino de un proceso estratégico y meditado. El primer paso es realizar un diagnostico honesto y objetivo de donde se encuentra la empresa hoy, evaluando por ejemplo el consumo energético, la gestión de residuos, las políticas laborales y la relación con la comunidad. El segundo paso es definir objetivos claros y medibles, estableciendo metas específicas, alcanzables, relevantes y con un plazo definido. El tercer paso es decisivo, porque implica involucrar a toda la organización, la sostenibilidad de la empresa no puede ser responsabilidad solo de un departamento, debe ser una filosofía integrada en cada decisión y acción empresarial. El cuarto paso es medir y comunicar los avances, es fundamental establecer indicadores para monitorear el progreso hacia los objetivos.
En resumen, la sostenibilidad empresarial ha dejado de ser una opción para las empresas para convertirse en el núcleo de la estrategia de los negocios inteligentes. Es la única vía para asegurar no solo la rentabilidad, sino la permanencia en un mercado que valora cada vez más el propósito y la responsabilidad. Desde nuestra perspectiva como profesionales contables, ignorar el triple impacto es un error contable y estratégico de alto impacto, pues equivalente a construir un edificio sobre cimientos incompletos. Las empresas que lo comprenden no están incurriendo en un gasto, están invirtiendo en su propio futuro.
Publicado en el Diario El Pingüino
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