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Artículo N° 19 - Cómo el Decreto 44 Transforma la Gestión de Riesgos en su Pyme

El enfoque tradicional de la seguridad laboral en muchas organizaciones siempre ha sido reactivo, lamentablemente se toman medidas después de que ocurre un accidente. El Decreto 44 nos exige un giro de 180 grados, imponiendo la adopción de un sistema de acciones sistematizadas y planificadas. La improvisación ya no tiene cabida, la prevención deja de ser una colección de esfuerzos aislados para convertirse en un sistema de gestión integrado que debe estar en el corazón de las empresas.

El propósito fundamental de esta normativa es modernizar y hacer coherente nuestro marco regulatorio, alineando a nuestro país con los convenios internacionales que Chile ha suscrito. El objetivo final de esta nueva normativa es la creación de una «cultura nacional de seguridad y salud en el trabajo». Esto se materializa a través de un principio clave que lo cambia todo, que la prevención debe estar desde el diseño. Este concepto implica que la seguridad ya no es un añadido que se considera al final, sino un factor que debe estar presente desde el inicio de cualquier proceso. Este nuevo sistema de gestión se apoya en instrumentos concretos que, a partir de ahora, todas las empresas deben implementar.

El decreto establece un conjunto de herramientas de gestión preventiva que son obligatorias para todas las empresas, incluso para aquellas que tengan un solo trabajador. Estos instrumentos son los cimientos sobre los cuales se debe construir la nueva cultura de seguridad.

El eje principal del sistema es la Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos (MIPER) que es el diagnóstico fundamental. Es la herramienta donde la empresa debe identificar sistemáticamente todos los peligros presentes en sus operaciones, evaluar los riesgos asociados a ellos y, lo más importante, definir las medidas de control necesarias para eliminarlos o mitigarlos.

Sin embargo, el cambio más disruptivo no está en la matriz en sí misma, sino que en su formalización. El decreto exige que la matriz MIPER sea aprobada y firmada por el representante legal de la empresa. Esta matriz no es un documento estático dentro de las empresas, se debe revisar al menos una vez al año, y obligatoriamente cada vez que ocurra un accidente o se diagnostique una enfermedad profesional, convirtiéndola en un instrumento vivo y dinámico.

Si la matriz MIPER es el diagnóstico, el Programa de Trabajo Preventivo es el plan de tratamiento. Este programa debe materializar las medidas de control definidas en la matriz, detallando las acciones concretas a realizar.

Todo sistema de gestión no puede funcionar si las personas no tienen las competencias para aplicarlo. Por ello, el decreto establece una nueva obligación universal, que es que toda persona trabajadora deberá recibir un curso de 8 horas de duración sobre seguridad y salud en el trabajo.

Esta capacitación no es un evento único, su vigencia es de dos años, lo que obliga a las empresas a incorporar la formación continua en estas materias en su planificación anual. Es crucial que los empleadores no vean esta exigencia como un gasto, sino como una inversión indispensable para construir una cultura de seguridad genuina.

Una de las grandes virtudes del Decreto 44 es que se hace cargo de una realidad innegable de nuestro país, que la gran mayoría de la fuerza laboral se concentra en empresas de menor tamaño. Para asegurar que la gestión preventiva llegue a este segmento, que históricamente ha estado menos regulado, la norma crea nuevas figuras y estructuras.

En resumen, el Decreto 44 nos obliga a abandonar la improvisación e implementar un sistema de gestión de la seguridad, eleva la responsabilidad al representante legal haciéndola indelegable, y crea estructuras preventivas específicas para las Pymes.

La conclusión central de esta nueva normativa es clara, el cumplir con sus instrucciones no debe ser visto como una obligación burocrática o un nuevo costo que deben asumir las empresas, sino que debe ser considerada como una inversión estratégica que protege el activo más valioso que tiene cualquier empresa, su gente. Para ello debemos considerar que los beneficios de adoptar esta normativa siempre van mucho más allá de evitar pagar cuantiosas multas que nos puedan impartir las institucionales fiscalizadoras, sino que procurar que la prevención este siempre en todos los procesos de las empresas.

Como Colegio de Contadores de Magallanes, hacemos un llamado a los empresarios y dueños de empresas de la Región a no esperar a recibir una fiscalización para actuar. La norma está plenamente vigente desde febrero de 2024, por lo que deben asesorarse oportunamente, los profesionales que pertenecen a nuestro gremio los pueden ayudar a implementar estos cambios de inmediato. Proteger a sus trabajadores no es solo una obligación legal, es la base de un negocio resiliente y la decisión estratégica más inteligente que pueden tomar.

Publicado en el Diario El Pingüino

 
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